Identidad, ciudadanía, participación, paz y convivencia


“El hecho de que las miradas, las concepciones generales sobre los paisajes o las gentes sean diferentes u opuestas nada tiene de extraño. Así ocurre siempre y, en general, en lo que a este tiempo y a esta parte del mundo respecta, la mayoría de ellas suele convivir aceptablemente. […]1

La identidad no constituye una construcción estática, sino que se construye y reconstruye permanentemente. Paradigma de nuestro tiempo, es una realidad construida por identidades múltiples y compartidas, en las antípodas de la uniformidad y en contraposición al análisis en base a categorías cerradas e incluso antagónicas, para trabajar nuevas categorías hibridadas e inclusivas que conviven dentro de un mismo espacio físico, social y político. Porque lo significativo y representativo no son las manifestaciones de antagonismo identitario, sino el sentimiento y expresión de una identidad compartida y plural como síntoma de una sociedad cohesionada, sana y saludable.

Procesos de cambio y mutación
Es en este marco de sociedades abiertas, permeables y plurales, donde las personas tienden a adscribirse a múltiples y variados grupos de pertenencia, con intereses y preocupaciones diversas. Es así que este proceso de adscripción desemboca en una multiplicidad de identidades sociopolíticas en permanente reconstrucción; pues hoy más que nunca y debido a las profundas transformaciones en las formas de interrelacionarnos, las identidades se encuentran en permanente proceso de mutación y reconceptualización, dotándose de nuevos significados.

Los grandes cambios habidos durante las últimas dos décadas en los medios y formas de comunicación han afectado indefectiblemente al concepto de identidad ligado a los principales atributos del estado-nación: territorio, población, gobierno y cultura. Este concepto moderno está sufriendo fuertes tensiones por la presencia de fuerzas contrarias en el marco del proceso de globalización y la combinación de fenómenos de integración y fragmentación simultáneos.

El territorio cada vez se hace más difuso; la población va y viene; la independencia del gobierno se torna en relativa autonomía relacional, y; la cultura, como las fronteras, es absolutamente permeable. Incluso, hoy en día asistimos a la construcción de nuevas dimensiones de la identidad como es la Identidad Digital, entendida como la transmisión de un conjunto de rasgos distintivos de una persona o colectivo que se realiza en un medio o medios de transmisión digital, fruto del desarrollo y evolución de las nuevas tecnologías.

Lo identitario ya no viene definido exclusivamente por atributos étnicos, lingüísticos o territoriales, y tampoco desde un sentido negativo de la distinción, sino por la construcción de nuevas identidades híbridas basadas en el reconocimiento del otro.

Hacia la construcción de un nuevo espacio de convivencia
El concepto de Euskal Hiria que defiende Bernardo Atxaga es un concepto desprendido de todo simbolismo; de ahí la sustitución del término “herria” (pueblo) por “hiria” (ciudad). La ciudad como tal, a pesar de ser una construcción moderna, propia de la revolución industrial, está dotada de nuevos significados y elementos propios de una construcción posmoderna. Esta nueva urbe transciende los tradicionales polos de atracción como son las capitales políticas y administrativas, configurando un nuevo entorno policéntrico.

Es este entorno urbano, centro de los grandes cambios sociales, políticos y productivos, el espacio de construcción del proyecto común; un proyecto de cohesión superador de la amalgama de proyectos divergentes y hasta excluyentes que garantice un espacio de intercambio libre de flujos de ideas y que tenga como estructura normativa los valores propios de un cultura saludable.

El objetivo es profundizar el grado de conectividad multinivel (social, política, cultural, física, creativa, etc.) que permita trascender los innumerables “archipiélagos sociales y comunitarios desconectados2 que ahora pueblan este ecosistema. El reto, poner en valor la diferencia, revalorizar la diversidad y fortalecer la convivencia pacífica mediante la intensificación, en número y calidad, de los intercambios de flujos entre estos archipiélagos comunitarios y sociales desconectados.

Ciudadanía 2.0: pensar, discutir y actuar; participación ciudadana y empoderamiento digital
La construcción de ciudadanía va mucho más allá del derecho al sufragio, activo y pasivo, y se sitúa en la confluencia de las responsabilidades compartidas entre ciudadanía, sociedad civil y gobierno. Las formas y canales de comunicación actuales entre estos actores han evidenciado la obsolescencia de los mismos, y la cimentación de la identidad vasca demanda una ciudadanía más activa y comprometida; lo que se ha venido a denominar una ciudadanía 2.0: ciudadanos movilizados participando de la construcción de esta nueva identidad y una nueva realidad sociopolítica3.

La participación no es un fin en sí mismo, sino el vehículo para transitar de una sociedad desmovilizada a una ciudadanía responsable, que participa de la cosa pública tanto individual como colectivamente, que opina y aporta soluciones diferentes sobre preocupaciones e intereses comunes, y que tiene como valores fundamentales el respeto y la pluralidad. Se trata de recuperar al paciente con valores comunitarios y situar a la ciudadanía en el centro de la vida política, en el primer círculo concéntrico y no al contrario, intensificando la labor educativa y pedagógica, social e institucional.

El actual contexto social y tecnológico favorece especialmente la participación y la movilización en acciones ciudadanas de transformación. La puesta en marcha de estrategias de capacitación mediática y digital incentivan la actitud crítica de los ciudadanos, favorecen una construcción global y compartida de la participación, y constituyen ejemplos prácticos de empoderamiento ciudadano.

Las nuevas tecnologías y los nuevos desarrollos en materia de gobernabilidad democrática ofrecen nuevas posibilidades de interacción real entre gobernantes y gobernados. Desde lo social las nuevas tecnologías incrementan los flujos de intercambio, principalmente, de carácter privado; desde lo público, desde la innovación política, el gobierno electrónico nos acerca las posibilidades de incrementar y profundizar los flujos entre la ciudadanía y sus representantes.

En cuanto que herramientas al servicio de la transparencia y el buen gobierno, las nuevas tecnologías amplían exponencialmente las posibilidades de interacción, y en cuanto que plazas o ágoras virtuales pueden contribuir a la generación de espacios de comunicación horizontal, discusión, participación e innovación.

Recapitulando
Muchos de los conflictos civiles acaecidos en las últimas décadas han sido provocados por la desintegración o descomposición de bloques o países que formaban unidades artificiales, fruto de un violento choque entre identidades excluyentes, además de otros factores relacionados con el control del poder y la riqueza: hutus y tutsis, serbios y croatas, bosnios y kosovares, etc. La identidad une, pero la identidad también separa.

Hoy resulta perentorio, ante la experiencia pasada, hacer una nueva lectura del concepto de identidad desde la inclusión, rescatando aquellos atributos y acepciones tradicionales válidas, pero también asignando otras propiedades y nuevos significados más incluyentes, basados en una cultura de paz y convivencia ciudadana e involucrando a la ciudadanía.

Es en este contexto en el que el proyecto Nik Mashup cobra sentido al constituirse en un ejercicio participativo de reflexión, debate, construcción, comunicación y difusión creativa de la identidad desde el conocimiento y reconocimiento del otro en un nuevo espacio de paz y convivencia.

El proyecto –desarrollado por Úbiqa en 2012– promueve la cultura de la convivencia pacífica basada en los principios de respeto a los derechos humanos y la diversidad, y pretende abrir un espacio de diálogo para que la ciudadanía reflexione sobre la Identidad vasca, sus principales atributos y los significados actuales en base a categorías más incluyentes, mediante la puesta en marcha de un proceso creativo de carácter participativo.

La fase piloto se desarrolló en el laboratorio de creación realizado en el Museo San Telmo de Donostia – San Sebastián, durante los días 17 y 18 de Noviembre del pasado año 2012; ahora, se inicia la segunda fase de su desarrollo habilitando una plataforma Web que dispone de una serie de herramientas y recursos que permiten a la ciudadanía y a colectivos ciudadanos, subir sus testimonios para enriquecer el proyecto y seguir construyendo el relato fragmentado y diverso de la identidad vasca.

Notas:
1 Bernardo Atxaga. Otra mirada. Texto extraído del discurso pronunciado durante la apertura de los cursos de verano de la UPV-EHU. Junio, 2007
2 Calzada, I. Hacia una ciudad vasca. Una aproximación desde la innovación social. Servicio Central de Publicaciones de Gobierno Vasco, 2011.
3 Ibídem.

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